Manual para la elaboración de

 Estudios Bíblicos

 

 

Índice

 

 

Lección 1 - Complemento

 

Serie: ¿Cómo elaborar estudios bíblicos?

Introducción

¿Qué se requiere para iniciar un estudio bíblico?

La libreta de notas

Un diccionario

Mucha oración

Lectura panorámica del texto

Resumir las ideas

 

Lección 2

 

La importancia del texto y el contexto

El texto

¿Qué es el contexto?

Mirando un pasaje dentro de su contexto

¿Qué es la Lectura Detallada?

 

Lección 3

 

El Estudio Bíblico Detallado

¿Cuáles son los pasos?

Primer paso: Investigue sobre el libro que estudiará

El contexto de la época

Conocer sobre el autor

Condiciones sociales y políticas

Circunstancias religiosas

La economía de la época

La cultura prevaleciente

¿En qué época se escribió el libro?

Segundo paso: Lectura detallada

 

Lección 4

 

Elaboración del cuadro de interrogantes

Primer interrogante: ¿Qué?

Segundo interrogante: ¿Quién?

Tercer interrogante: ¿Cuándo?

Cuarto interrogante: ¿Dónde?

Tener en cuenta las referencias textuales:

Un cuadro de características

Análisis versículo por versículo

Del centro del versículo

Cúmulo de material

  

 

 

Lección 1 - Complemento

 

Serie: ¿Cómo elaborar estudios bíblicos?

 

Introducción

 

“¿Cuál es el método más sencillo, práctico y, sobretodo, eficaz para realizar un estudio bíblico?”  Esta es una de las preguntas que recibo con mayor frecuencia en el volumen que recibo diariamente de correspondencia. Y es natural. Los nuevos creyentes, pero también aquellos que llevan un buen tiempo caminando de la mano del Señor Jesucristo, desean aprender más de Su Palabra y quieren aprovechar al máximo la lectura diaria y devocional de la Biblia.

 

A esta inquietud se suma el interés creciente en nuestras congregaciones por formar líderes que contribuyan a llevar la carga y estén debidamente capacitados para ejercer la labor de evangelización y predicación.

 

Unos y otros confluyen en la necesidad de realizar un estudio sistemático de las Escrituras de manera que, además de recibir edificación espiritual, puedan extraer mensajes para  compartir con otros creyentes.

 

Con el propósito de responder a ese interés, desde el Ministerio de Evangelismo y Misiones “Heraldos de la Palabra” hemos diseñado la presente serie, que esperamos, constituye una valiosa herramienta para cada uno de nuestros lectores.

 

¿Qué se requiere para iniciar un estudio bíblico?

 

Ante todo se requiere disposición de sacarle provecho al texto objeto de estudio, encontrando lecciones para su aplicación práctica en la vida. Un buen número de cristianos no son muy asiduos a la lectura y, cuesta reconocerlo, no son estudiantes regulares de las Escrituras. Pero una vez aprendan a realizar un estudio, estamos seguros que su actitud será diferente.

 

La libreta de notas

 

Al iniciar la elaboración de un estudio bíblico, es fundamental tener a mano una libreta de notas. Allí el estudiante de la Biblia irá consignando apuntes sobre aspectos que le llamen la atención en la lectura, pero también podrá registrar anécdotas e información que en el futuro le sirvan para ilustrar los mensajes.

 

Un diccionario

 

De acuerdo con la versión de la Biblia que se utilice, hay términos que pueden ser desconocidos para el lector. Por esa razón le recomiendo que tenga a mano un diccionario. De esa manera podrán absolver interrogantes sobre palabras que desconoce.

 

En la medida que vaya leyendo y desconozca alguna expresión, el estudiante la anotará en su libreta y buscará el significado. Esto ayudará a enriquecer su léxico y por supuesto, facilitará su comprensión de la lectura.

 

Mucha oración

 

El encontrar revelación en la Palabra de Dios siempre debe estar antecedida por un buen tiempo de oración delante del Señor.

 

Históricamente ha sido así. Los hombres y mujeres que mantuvieron un estrecho contacto con el Creador, recibieron siempre mensajes nuevos. Y con la lectura de la Biblia ocurre lo mismo.

 

Lectura panorámica del texto

 

El primer paso al comenzar un estudio bíblico es definir qué pasaje queremos estudiar.

 

En caso que se trate de un libro de la Biblia (todo el texto de Jonás, por ejemplo), lo aconsejable es realizar una lectura rápida, sin mayores prevenciones.

 

Imagine que se encuentra en lo alto de una montaña. Desde allí puede divisar toda su ciudad. Las calles, las transversales, los pasajes. Es cierto, no puede particularizar una dirección o determinar el color específico de una edificación, pero tiene una visión muy amplia de la zona urbana. Ve todo. Eso es lo que ocurre cuando realizamos una lectura rápida: nos permite tener a una idea general del texto.

 

Los términos que desconozca, aquellas cosas que le llamen la atención o quizá, aspectos que en otras ocasiones no le despertaron interés pero ahora pareciera que cobran una importancia especial, debe anotarlos en su libreta.

 

Resumir las ideas

 

Cuando vaya a apuntar algo que le llamó poderosamente la atención, le sugiero que sea lo más breve posible. Simplemente anote la idea general. Por ejemplo, los versículos 1 y 2 del Salmo 23. Dice el texto: “El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes pastos me hace descansar. Junto a tranquilas aguas me conduce...” (Nueva Versión Internacional).

 

Al resumir, usted podría colocar: “Dios es mi pastor”, “Dios es mi proveedor” o simplemente “Dios nos cuida en todo”. Esas ideas concretas nos permiten, de un lado recordar fácilmente la información, y de otra parte, nos preparan para la elaboración de mensajes.

 

Hay que destacar que los resúmenes facilitan formarnos una idea general de todo lo que trata el texto objeto del estudio. Facilitan la elaboración de esquemas fáciles de estudiar.

 

Es importante tener en cuenta que la división de un libro de la Biblia en capítulos, en ocasiones no corresponde al paso de un tema a otro. Debemos ser muy cuidadosos con eso, para no perder el hilo del asunto que viene tratando el autor. Este aspecto lo abordaremos en el siguiente capítulo, en el que podremos mirar qué es texto, qué es contexto y la importancia de mirar qué hay antes, durante y después del pasaje que estemos analizando.

 

 

 

 

Lección 2

 

La importancia del texto y el contexto

 

Con demasiada frecuencia encontramos personas que toman un solo versículo de la Biblia y a partir de allí generan toda una serie de principios doctrinales. Lo grave es que, sin tener suficiente basamento Escritural, comparten mensajes totalmente desfasados, fuera de su contexto. Yerran y conducen a otras personas al error.

 

Igual ocurre cuando se elabora un estudio bíblico. No podemos, bajo ninguna circunstancia, tomar un solo versículo para tratar de explicar todo lo que dice el pasaje, el capítulo o el libro.

 

Para no incurrir en errores, definiremos qué es el texto y cuál su contexto.

 

El texto

 

Por texto podemos definir un versículo o un pasaje específico que vayamos a estudiar.

 

Imagine una pared con muchos ladrillos. El texto vendría a ser uno de aquellos ladrillos. Hagámoslo mucho más gráfico: imagine un rompecabezas. ¿Qué es el texto? Vendría a ser una de las muchas piezas que conforman la totalidad del juego.

 

Cuando tenemos esa imagen clara, podemos entender que un solo eslabón de la cadena, no constituye el todo sino una parte. No puedo tomar un ladrillo y decir: “Tengo en mis manos toda una pared o muro”.

 

¿Qué es el contexto?

 

El contexto es todo el conjunto de piezas del rompecabezas o el muro completo. Es el todo en el cual se encuentra incrustado el texto.

 

Vamos a otro ejemplo. Ubíquese mentalmente en el templo al que asiste. ¿Ve todas las sillas? Pues ese conjunto de bancas vendría a ser el contexto. Pero ahora enfoque su atención en una sola de las sillas. Si lo explicamos gráficamente, diríamos que ese taburete vendría a ser el texto.

 

Tener estos dos conceptos claros reviste particular importancia porque al elaborar un estudio bíblico es necesario que no vamos saquemos un texto, de su contexto.

 

Mirando un pasaje dentro de su contexto

 

Al elaborar una lectura panorámica, tenemos una visión general de qué acontece en la totalidad del libro o texto que vamos a estudiar. Nos permite estar en la cima de la montaña y apreciar el paisaje: las montañas, las nubes, los ríos, las carreteras y la ciudad.

 

Este ejercicio nos permite hilar ideas generales y conocer cuáles son los aspectos más relevantes. Este paso es fundamental porque en el momento de realizar un análisis detallado, tenemos una cosmovisión aproximada de qué ocurre a lo largo del texto.

 

Incluso, es probable que nos surjan interrogantes o que por el contrario, absolvamos preguntas. En todos los casos, es recomendable leer el libro de forma panorámica.

 

Pero supongamos que, una vez lo haya hecho, usted se interesa por un solo capítulo. Es de allí que extraerá una enseñanza. Pues lo aconsejable es que se tome el tiempo para leer los capítulos anteriores y los posteriores. Así tendrá una idea mucho más aterrizada de qué está ocurriendo.

 

Entramos ahora en una experiencia apasionante para todo estudiante de la Biblia. Es lo que conocemos como Lectura Detallada, es decir, un paso de avanzada en la elaboración del estudio bíblico.

 

¿Qué es la Lectura Detallada?

 

Este tipo de lectura exige mucho más. Nos lleva a investigar, analizar, corroborar y tomar apuntes. Es un ejercicio enriquecedor porque nos abre las puertas para conocer en particular, de qué trata el capítulo.

 

Supongamos que ya leímos la totalidad del libro que vamos a estudiar. Tenemos una cosmovisión de qué se trata. Ahora comenzamos a particularizar y elaborar el estudio.

 

Es recomendable que usted como pastor, predicador, líder o cristiano que comienza a involucrarse en las tareas y ministerio de la iglesia, desarrolle el buen hábito de realizar estudios bíblicos siguiendo dos pasos esenciales: tanto la Lectura Panorámica como la Lectura Detallada o pormenorizada.

 

Cuestionario a las lecciones 1 y 2

 

 

1.- Al disponernos a la elaboración de estudios bíblicos es necesario tener:

 

a.- Una buena bíblica con ayudas de estudio y tiempo para estudiar cada tópico objeto de análisis.

b.- Libreta de notas, una concordancia, un diccionario bíblico, oración y un estudio panorámico del texto.

c.- Una buena concordancia únicamente.

d.- Ninguna de las anteriores.

 

2.- Un análisis panorámico del texto es de suma importancia porque:

 

a.- Nos permite conocer qué pasó antes, durante y después del texto estudiado.

b.- Profundizar en términos que normalmente suenan extraños.

c.- Las dos anteriores.

d.- Ninguna de las anteriores.

 

3.- Es importante que al leer el texto objeto de estudio:

 

a.- Tomemos notas para el momento de elaborar el estudio.

b.- Subrayar nuestra Biblia con aspectos interesantes.

c.- Tomar notas de los aspectos interesantes observados al leer el texto.

 

4.- ¿Qué importancia juegan el texto y el contexto en el estudio bíblico?

 

a.- Permiten determinar de dónde viene un hecho determinado, observando lo que ocurrió antes, durante y después.

b.- Sólo basta leer el texto. El contexto no es necesario.

c.- El contexto es determinante porque nos ayuda a tener una mejor comprensión del texto que estudiamos.

d.- Las respuestas a y c son correctas.

 

 

 

Lección 3

 

 

El Estudio Bíblico Detallado

 

Como todo proceso, la elaboración de un Estudio Bíblico Detallado tiene unos pasos.

 

¿Cuáles son los pasos?

 

Para comenzar, le invitamos que los cumpla todos hasta que logre asimilar y dinamizar que se hace, es decir, cuál es el proceso. Esto le facilitará sus propios análisis en el futuro realizar.

 

Primer paso: Investigue sobre el libro que estudiará

 

Hoy día abundan excelentes Biblias de estudio a precios módicos. Hay muchas versiones, todas muy buenas. En particular considero que las de mayor aceptación en Latinoamérica son las que publican las Sociedades Bíblicas Unidas.

 

Pero es probable que usted resida en un lugar distante. Tiene una Biblia sencilla. Pues lo aconsejable, en tal caso, es que pudiera acceder –bien sea a través de su pastor o de un líder—a un diccionario bíblico. Lo primero que hará entonces, es buscar el libro específico. Por ejemplo: Jonás.

 

Tome el mayor número de datos posibles. Apúntelos en su libreta. Es de suma importancia. Es vital que conozca todo lo que rodea el libro. El autor, la época en que se escribió, la situación social, económica, política, religiosa y cultural.

 

De esta manera, cuando vamos a una segunda lectura, mucho más cuidadosa, tenemos ya una idea general de todos los aspectos que rodean el texto general que vamos a analizar.

 

¿Qué ocurre si no tenemos a mano un diccionario bíblico? Este interrogante quedará despejado un poco más adelante.

 

El contexto de la época

 

Nuestra sociedad goza de los avances tecnológicos. Hay modernidad por todas partes. Pero imagine que por un extraño mecanismo usted logra traer al presente, a alguien que vivirá cincuenta o cien años después.

 

Por supuesto, su forma de vestir, hablar y de expresarse, será totalmente diferente a la nuestra.

 

Si le invita a escuchar música en CD, lo mirará con extrañeza. Igual que si le sugiere navegar por el Internet. Todo para él será estrafalario, obsoleto, cosas del pasado, es más, podrá tildarlo de arcaico. Es natural porque vive en una época diferente, con mucho mayor desarrollo en todos los órdenes.

 

Para que le entienda, tendría que entrar a explicarle muchas cosas que para nosotros son elementales hoy.

 

Eso mismo ocurre cuando usted viaja en el tiempo para realizar un estudio de la Biblia. Muchas cosas descritas allí no tendrán sentido para usted.

 

Allí estriba la importancia de conocer particularidades del tiempo que describe el libro que está estudiando.

 

Entre los elementos sobre los que sugerimos investigue antes de realizar una exploración en detalle, se encuentran:

 

Conocer sobre el autor

 

Es fundamental que conozcamos quién es el autor del libro. ¿De dónde era? ¿En qué época vivió? ¿Cuál era su profesión? ¿Cuál fue el tiempo aproximado de su trabajo ministerial o desempeño secular?

 

Si estudiamos algunos datos sobre el escritor, podremos conocer incluso cuáles pudieron ser algunas de sus motivaciones.

 

Recuerde, si bien obró bajo inspiración del Espíritu de Dios, cualquiera haya sido la época en que viviera, enfrentó períodos de crisis, soledad, desánimo pero también de alegría. En cierta medida esos estados de ánimo, propios del momento que vivió, ejercieron una considerable influencia en él y en su desempeño.

 

Esto nos permitirá ponernos en los zapatos del autor, pisar su tierra, disfrutar la misma brisa del atardecer en la reseca Palestina de la época y tantas cosas que para nosotros son lejanas.

 

Condiciones sociales y políticas

 

¿Qué circunstancias políticas prevalecían en el momento de escribir el libro? Esta pregunta reviste mucha importancia. Su respuesta arroja luces sobre la razón por la que se escribió el texto.

 

Nos ayuda a determinar si el pueblo se encontraba bajo opresión, sumido en idolatría, alejado de Dios y detalles que son sumamente útiles en el estudio.

 

Las condiciones políticas están estrechamente ligadas al desarrollo social. Esto es otro aspecto de trascendencia.

 

Descubrirlo es enriquecedor en nuestro estudio. Ampliará la visión que pudiéramos tener del momento en que se estaba viviendo.

 

Circunstancias religiosas

 

A partir del libro de Josué, pasando por todo el Antiguo Testamento hasta llegar a las Páginas del Nuevo Testamento, toda la historia ha estado marcada por una amalgama de circunstancias políticas y religiosas. En un comienzo el gobierno era teocrático, es decir, regido por principios religiosos, pero con el tiempo, la parte político se vio inmersa en un matrimonio con el ejercicio de la religión judía.

 

De ahí que, dependiendo de cómo marchaba el mundo político, se veía un reflejo en la vida religiosa. O viceversa. También se pueden encontrar detalles valiosos al conocer  qué condiciones primaban en la relación de los hombres con Dios. Si estaban distantes, si estaban muy cercanos o por el contrario, esgrimían una actitud de indiferencia.

 

La economía de la época

 

Las fluctuaciones económicas de nuestro tiempo, nos afectan directa o indirectamente. Y eso es normal. Cuando la escasez o la recesión tocan nuestro bolsillo, nos golpean o si por el contrario, hay bonanza financiera, exalta positivamente nuestro ánimo, nos lleva a plantear proyectos hacia el futuro, planear viajes y un sinnúmero de factores que no tenemos ni el tiempo ni el espacio para pormenorizar.

 

Pero en esencia todo se enfoca resaltar la necesidad de investigar, cuando iniciamos la Lectura Detallada de un libro en particular, cuáles eran las condiciones económicas del momento.  Esto nos dará mucha claridad del por qué se escribieron ciertos pasajes.

 

La cultura prevaleciente

 

Es innegable el poder que ejerce la cultura que nos rodea. Trae costumbres y hábitos que de manera inconsciente, asimilamos y ponemos en práctica en lo que hacemos. Permea todo lo que nos compete. Incluso, podría llevarnos a pensar y actuar de una manera inexplicable para muchos.

 

Al realizar un estudio bíblico es inevitable que investiguemos sobre la cultura, no solo la que en ese momento formaba parte de la identidad del pueblo judío (en el caso del Antiguo Testamento) o de las diferentes ciudades y regiones en que transcurre el Nuevo Testamento. Igualmente es de suma importancia saber qué culturas externas les estaban influenciando en esos momentos.

 

Este hecho nos lleva a tener una idea muy amplia del por qué de su comportamiento religioso, por ejemplo, o de sus actitudes frente a la moral.

 

¿En qué época se escribió el libro?

 

Por último le sugerimos tener en cuenta la época en que se escribió el texto objeto de análisis.

 

Secularmente podemos investigar mucho de la historia y sus cambios. Pero cuando conocemos el tiempo aproximado de redacción del pasaje, podemos relacionarlo con las circunstancias que prevalecían en el momento.

 

No podemos olvidar que la vida y tiempos de los judíos, inicialmente, y de los cristianos, no estuvieron al margen de lo que ocurría a su alrededor.

 

Es por tanto de mucha importancia conocer qué estaba ocurriendo en esos momentos.

 

Segundo paso: Lectura detallada

 

Partamos de la base que ya tenemos unas notas de todo lo que concierte al libro. Estamos listos entonces para comenzar a identificar aspectos mucho más detallados. E iniciamos la segunda lectura, mucho más analítica.

 

Comenzamos leyendo cada capítulo y le ponemos una frase que resume el contenido.  Así, al leer la totalidad de los capítulos, tendremos el esqueleto o bosquejo general.

 

Cuestionario a la Lección 4

 

 

1.- ¿Por qué es importante investigar sobre el libro que estudiaremos?

 

a.- Porque nos permite conocer al autor y época en que se escribió.

b.- Porque nos permite conocer al autor bíblico, la situación social y política.

c.- Porque nos permite conocer al autor bíblico, la época en que se escribió y aspectos relativos al mensaje.

d.- Ninguna de las anteriores.

 

2.- ¿Por qué es importante conocer al autor?

 

a.- Porque sabemos qué influyó social, política, económica y culturalmente en su ministerio.

b.- Porque conocemos cuál era su relación con Dios y qué frutos rindió.

c.- Porque sabemos qué motivaciones rodearon su ministerio.

d.- Todas las anteriores.

e.- Ninguna de las anteriores.

 

3.- Por qué es importante conocer sobre la situación social, política y económica.

 

a.- Nos ayuda a determinar si el pueblo se encontraba bajo opresión, sumido en idolatría, alejado de Dios y detalles que son sumamente útiles en el estudio.

b.- Porque las condiciones políticas están estrechamente ligadas al desarrollo social. Esto es otro aspecto de trascendencia.

c.- De alguna manera lo que rodeaba al autor, influyó en su ministerio y en lo que escribió.

d.- Todas las anteriores.

 

4.- ¿Qué papel ocupa la lectura detallada del texto en la elaboración del estudio bíblico?

 

a.- La lectura detallada nos permite identificar aspectos en apariencia pequeños pero que son relevantes cuando vamos a exponer el tema.

b.- Nos permite sintetizar la idea general del texto y las ideas secundarias.

c.- Nos ayuda a bosquejar los puntos que aborda cada pasaje.

d.- Nos permite recrearnos en una buena lectura de edificación cultural y espiritual.

e.- Todas las anteriores excepto la d.

 

 

 

 

Lección 5

 

 

Elaboración del cuadro de interrogantes

 

Cuando iniciamos un estudio detallado de algún pasaje, es de suma utilidad la elaboración de un recurso que denominaremos cuadro de interrogantes. En él se busca auscultar al máximo la información que nos pueda suministrar el escritor sagrado.

 

En este cuadro, que le invitamos para que dibuje en una hoja de papel una vez reciba las instrucciones, usted de manera horizontal trazará cuatro casillas y dos casillas de forma vertical.

 

En las casillas de forma horizontal usted responderá a cuatro interrogantes elementales que son:

 

¿Qué? ¿Quién? ¿Cuándo? ¿Dónde? 

 

A continuación vamos a describir cada uno de ellos. Para ilustrarlo, imagine que el texto que está leyendo, es como si estuviera viendo una muy buena película. Y usted, como buen televidente o cineasta, no quiere perderse los detalles. Quiere saber hasta lo más mínimo que ocurre en la trama y desenlace del film.

 

Primer interrogante: ¿Qué?

 

Si hemos tomado como base el ejemplo de una película, la idea es que usted responda a esta pregunta relatando, de manera resumida, qué es lo que ocurre. La idea es que, con sus propias palabras, pueda describir cuál es el argumento central de la presentación. Esto nos ofrece una idea aterrizada sobre los elementos que está tocando el autor del texto bíblico.

 

Es tratar de meternos en todo el transcurso de lo que ocurre en el pasaje, ponernos los zapatos del autor y determinar qué fue lo que quiso transmitirnos, decenas o centenares de años más tarde.

 

Este ejercicio es de suma importancia porque nos ofrece conceptos claros que nos ayudarán en la posterior elaboración de sermones. No olvide poner especial atención a todos los detalles, en el momento en que vaya a despejar este interrogante.

 

Segundo interrogante: ¿Quién?

 

Seguimos con la ilustración de la película. En todo buen film por supuesto intervienen los buenos, los malos y aquellos personajes que simplemente son importantes para que el argumento tenga peso.

 

Pues bien, en su cuadro es fundamental que usted anote qué personajes intervienen, definiendo con base en el texto leído, el cargo que ocupan, en lo posible si son o no individuos con actitudes buenas o malas y todo aquello que nos pueda ofrecer un panorama de cuál es su aporte o de qué manera toman parte en el texto bíblico: ¿Qué hacen? ¿Por qué son importantes? ¿Cuál era su relación con Dios? etc.

 

Tercer interrogante: ¿Cuándo?

 

Entramos aquí a un punto que jamás debemos olvidar. De un lado nos enriquece el panorama del texto que leemos, y de otro, nos ubica en el tiempo. Me refiero al interrogante “¿Cuándo?”. La idea es que, si el pasaje que leemos nos lo permite, podamos determinar en qué momento, cuándo, en qué año y bajo qué gobiernos o períodos específicos –religiosos o administrativos—ocurrieron los hechos descritos en el texto.

 

La datación, es decir, determinar el tiempo en el que ocurrieron los hechos, es necesario para el estudiante bíblico. Ahora, supongamos que en el pasaje no encontramos mayores referencias en cuanto al año en que ocurren los acontecimientos, pues entonces y para despejar cualquier duda, es aconsejable que usted acuda al diccionario bíblico.

 

Cuarto interrogante: ¿Dónde?

 

Despejar este interrogante nos ayuda a determinar el lugar en el cual acontecieron los hechos. Recuerde que en la Biblia se relatan, no solo aspectos relacionados diversos personajes, sino también la ubicación.

 

Dependiendo del sitio donde se desenvuelven los acontecimientos, podemos identificar si se trata de territorios poblados por creyentes (llámese israelitas o cristianos, según si está leyendo el Antiguo o el Nuevo Testamento).

 

Lo más aconsejable, por supuesto, es que usted se traslade a la sección de la Biblia que utiliza, en donde se publican los mapas. Son de una extraordinaria ayuda.  También y como veremos más adelante, es necesario que usted aprenda la utilización de escalas en el momento de determinar distancias. Estas instrucciones podrá consultarlas con su maestro bíblico.

 

Tener en cuenta las referencias textuales:

 

Cuando estudiamos en detalle un pasaje de la Biblia, es importante tener en cuenta las referencias que aparecen y que nos llevan a otros textos.

 

Pongamos un ejemplo. Vamos a realizar un análisis pormenorizado al primer capítulo del libro de Isaías. Nuestro propósito es averiguar qué ocurrió cuando el profeta inicia y desarrolla su ministerio.

 

Al comenzar a leer, encontramos en el texto que: “Visión de Isaías, hijo de Amoz, la cual vio acerca de Judá y Jerusalén en días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá” (Is. 1:1).

 

Para tener una idea aproximada de qué estaba ocurriendo en todos los órdenes: político, religioso, económico, administrativo y cultural, entre otros, es necesario  que nos tomemos el tiempo que se requiera para investigar en las referencias anotadas.

 

Si observamos con cuidado, encontraremos que las referencias al rey Uzías se encuentran en 2 Reyes 15:1-7 y 2 Cr. 26:1-23; las de Jotam, en 2 Reyes 15:32-38 y 2 Cr. 27:1-9; las de Acaz, en 2 Re. 16: 1-20; 2 Cr. 28:1-27 y las de Ezequías, en 2 Reyes 18:1-20 y 2 Cr. 29:1-32.

 

Un cuadro de características

 

Para determinar qué hizo cada uno de los monarcas israelitas y de qué manera, su desempeño administrativo y religioso pudo ejercer influencia no solo en el pueblo sino en el ministerio del profeta Isaías, es de mucha ayuda la elaboración de un cuadro.

 

En el debemos consignar: “¿Qué hizo positivo?”, “¿Qué hizo negativo?” y una tercera casilla en la que anotemos “¿Qué nos enseña para nuestro tiempo?”.

 

De esta manera podemos resumir las ejecutorias, evaluar su desenvolvimiento. Esto es fundamental ya que podremos entender un poco las circunstancias que rodearon el desenvolvimiento de Isaías y nos ayudará también a conocer, con más detalle, el por qué se escribió la profecía.

 

Ahora le aconsejamos que lea cada una de las referencias bíblicas que hay sobre los reyes. En el cuadro, anote qué hicieron, si su período administrativo fue bueno o malo de acuerdo con el relato del autor sagrado, si estuvieron cerca o alejados de Dios, de qué manera ejercieron influencia en el pueblo, cuántos años de edad tenían cuando iniciaron su reinado y, por supuesto, cuánto tiempo gobernaron.

 

Cuando tenga el análisis de cada uno de los cuatro reyes que vio gobernar Isaías, tendrá un panorama mucho más claro de cuál fue la influencia que ejercieron en su ministerio y de qué manera, las profecías que él transmitió tenían cumplimiento en el pueblo de Israel.

 

Se trata de un punto que no puede pasar por alto. Recuerde que generalmente las referencias a otros textos bíblicos, se escriben justamente para ubicar al estudiante de la Biblia.

 

Análisis versículo por versículo

 

Ahora vamos al análisis versículo por versículo. Es necesario que al hacerlo, anotemos en una hoja de papel cada versículo que estudiaremos en detalle. ¿Qué se debe tener en cuenta?

 

En primera instancia es necesario que tomemos nota:

 

Del centro del versículo

 

Con estos términos nos referimos a cuál es la enseñanza primordial en el versículo objeto de análisis. Por ejemplo, el versículo dos del primer capítulo de Isaías. Allí se comienza a describir en detalle la profecía. Nuestro propósito es encontrar el centro.

 

Dice así: “Oíd, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla Jehová: Crié hijos, y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí” (Is. 1:2).

 

Haga una segunda lectura de este versículo. De nuevo, si no le queda claro cuál es el punto central de ese pequeño texto. Usted podrá decir: “La profecía es para los cielos y la tierra”.  Está bien, no le discuto, pero es necesario ahondar un poco más. ¿Se da cuenta? A medida que avanzamos, descubrimos que es necesario aguzar mucho más los sentidos cuando leemos la Biblia. Una segunda opinión podría señalar: “El centro del pasaje es Jehová. Él es quien habla a través de su profeta”. Se aproxima pero definitivamente, todavía no es el punto.

 

De ser necesario, realice una nueva lectura. Sí, lo descubrió. El punto focal se encuentra no al principio del texto ni en la mitad, en este caso está al final. Sí, definitivamente lo descubrió. Esta refiriéndose a la rebeldía del pueblo de Israel.

 

Como usted está tomando nota en su libreta, anotaría Versículo 2 – centro: Rebeldía del pueblo.

 

Le invito para que ahora se dirija al versículo 3. Repitamos el ejercicio. Haga las lecturas cuantas veces considere necesario. La idea es que tome apuntes cuando ya tenga claro cuál es el centro de ese versículo.

 

Dice así: “El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento” (Is. 1:3).

 

Hagamos de nuevo el análisis. Despacio. De seguro ya pudo identificar el punto esencial. No es ni el buey, ni el dueño y menos el pesebre. En esencia, esta primera parte del versículo lo que hace es ilustrar la segunda parte que es donde se encuentra la enseñanza principal. Sí, el punto central sería el desconocimiento del pueblo, la ignorancia de las cosas de Dios.

 

Ahora le animamos para que prosiga así con los versículos que van desde el 4 hasta el 9.

 

Tome nota. No deje de hacerlo porque justamente aprenderá en la medida en que ponga en práctica la teoría. Realizar los ejercicios constituye la base para que se constituya en un buen estudiante de la Biblia.

 

Supongamos que ya hizo los ejercicios. Los tiene en su libreta de notas. Habrá podido descubrir que todos reiteran un punto: la rebeldía y alejamiento del pueblo. Están al margen de la voluntad de Dios porque incurrieron en el pecado, la depravación y por supuesto, un desconocimiento absoluto de los preceptos trazados por el Señor.

 

Ahora diríjase de nuevo al versículo 9. Leámoslo de nuevo. Allí encontrará una enseñanza valiosa. Dice el texto:

 

“Si Jehová de los ejércitos no nos hubiese dejado un resto pequeño, como Sodoma y Gomorra fuéramos, y semejantes a Gomorra” (Is. 1:9).

 

Si usted leyó los versículos anteriores, notará que en la profecía el Señor está recabando en el pecado del pueblo y su distanciamiento de la Palabra, es decir, de las leyes que El había prescrito. Pero este versículo 9 es diferente de los demás. Y la importancia de la diferencia radica justamente en que nos refiere que Dios ha dejado un pueblo pequeño. Un remanente que pareciera indicarnos, ha contribuido para que en ese momento no se desencadenara el juicio divino, que de hecho, estaba a las puertas.

 

¿Para quién iba dirigida la profecía?

 

Ahora una pregunta que es natural que se esté formulando: ¿A quién iba dirigida esta primera parte de la profecía?

 

Si no hubiésemos hecho un estudio previo sobre los cuatro reyes.... pensaríamos que el anuncio profético tenía aplicación en todos los casos. Pero el análisis que ya realizamos, nos permite intuir que se refiere, probablemente a los dos últimos reyes y en particular al declive moral en el que sumieron al pueblo.

 

Cúmulo de material

 

Cuando ya realizamos un análisis pormenorizado, versículo por versículo en todo el capítulo, tenemos una serie de informaciones que nos ayudarán a tener un panorama amplio de qué estaba ocurriendo.

 

Es como si se encontrara en una Biblioteca y tras pedir libros de toda clase, los tuviese sobre la mesa. Sabe de qué trata cada uno de los textos. Tiene al menos las referencias. Pero usted lo que va es a responder un cuestionario. Le corresponde entonces ir ordenando los libros de consulta, de acuerdo con los temas.

 

Eso justamente es lo que hacemos cuando ya tenemos realizado el análisis de todo el pasaje. Tenemos a mano el cúmulo de información. Nos corresponde ahora ordenarla de manera que nos facilite la elaboración del sermón, de acuerdo con los modelos que aprenderemos más adelante.

 

No olvide que en todo este proceso juega un papel esencial la utilización de la libreta de apuntes. Guardar esa información es crucial, porque no solo ahora, cuando se apresta a elaborar un mensaje, sino en la posterioridad, puede servirle para elaborar otros estudios bíblicos relacionados.

 

 

Cuestionario a la Lección

 

 

1.- ¿Qué buscamos con el cuadro de interrogantes?

 

a.- Conocer más sobre el texto y el contexto.

b.- Tener una aproximación a las circunstancias sociales, políticas, económicas, religiosas y culturales de la época.

c.- Conocer al máximo la información que pueda suministrarnos el autor sagrado.

 

2.- ¿Cuáles son los interrogantes que formulamos?

 

a.- Son ¿Por qué? ¿Cuándo? y ¿Dónde?

b.- Los más aconsejables son ¿Qué? ¿Quién? ¿Cuándo? y ¿Dónde? 

c.- Basta con preguntarnos ¿Cuándo? y ¿Quién?

d.- Todas las anteriores.

 

3.- ¿Por qué son importantes las referencias textuales?

 

a.- Porque nos permiten ampliar sobre los aspectos que estamos estudiando y que pueden tener mayor desarrollo en otros pasajes bíblicos.

b.- Nos permite conocer qué estaba ocurriendo en aspectos de orden cultural, político, económico y social.

c.- Nos definen un cuadro de características de cuanto estamos estudiando.

d.- Las respuestas a y b son correctas.

e.- Sólo las preguntas a y c son correctas.

 

4.- El cuadro de características positivas ¿Qué papel juega en el estudio bíblico?

 

a.- Hace posible que conozcamos el contexto general.

b.- Responde a los interrogantes ¿Qué hizo positivo?, ¿Qué hizo negativo? Y ¿Qué nos enseña para nuestro tiempo?

c.- Las anteriores.

d.- Ninguna de las anteriores.